domingo, 10 de agosto de 2014

La revolución educativa


Uno de los problemas educativos al que nos enfrentamos es que la escuela actual se encuentra anclada en un sistema industrializado, basado en la linealidad y en un enfoque tradicional que dificulta el desarrollo de la creatividad. La enseñanza se sigue apoyando en los libros de texto, carentes de creatividad e innovación. Un alto porcentaje de profesores de educación infantil, se siguen apoyando en el sistema de fichas como único método educativo y por otra parte existe la presión por parte del contexto familiar como de otros ámbitos, de que los niños terminen la etapa de infantil leyendo y escribiendo, ignorando el desarrollo de la creatividad, la reflexión y el pensamiento critico. Por ello es necesario que la escuela se transforme, se necesita una revolución del sistema educativo.

El talento humano es muy diverso, y por ello desde una escuela inclusiva, donde se eliminen las desigualdades y se reconozcan las diferencias garantizaremos la igualdad de oportunidad a todos. Uno de los problemas que se plantean, es la frustración de alumnos que no están motivados, no encuentran satisfacción ni emoción en lo que se les enseña en la escuela, por ello hay que fomentar la creatividad, trabajar por la ilusión y la pasión. La educación debe basarse en conocer a cada uno de nuestros alumnos, saber cuales son sus motivaciones e intereses, cómo aprenden para de este modo desarrollar su potencial.
Por otro lado, no tenemos que jerarquizar ni fragmentar las materias, no podemos disociar el intelecto de la emoción. La educación debe ser holística, integradora e interrelacionada. La escuela debe ser un banco de experimentación, donde el niño disfrute de sus descubrimientos, surgiendo de esta forma natural su interés y motivación. El aprendizaje debe trabajarse de forma cooperativa, siendo fruto de las aportaciones de todos y de todas. Todo lo aprendemos entre todos.

La creatividad en la escuela actual se fomenta de una forma muy escasa, se enseña al niño a moldearse a una serie de patrones establecidos, al profesor le interesa que los niños contesten lo que se espera acerca de unos determinados contenidos y que los estudiantes no se salgan de las rutas trazadas. ¿Cuál es el éxito escolar? Sacar buenas notas, y quienes lo hacen son los que se adaptan mejor al sistema educativo, son los que siguen los patrones establecidos, sin arriesgar, sin crear ni innovar. ¿Cómo son nuestros exámenes? La gran mayoría se basan en repetir una serie de términos, de conceptos. No se hace pensar, reflexionar, crear y el conocimiento no llega con la memorización de hechos aislados sino con la capacidad de razonar, y a través de la práctica se trabaja activamente poniendo en funcionamiento mecanismos búsqueda, estudio, experimentación, de reflexión, de aplicación y de comunicación, es decir, hay un dicho popular que resume lo dicho: “Lo que se oye se olvida, lo que se ve se recuerda y lo que se hace se aprende”.

Pero, ¿ahora que sabemos cuales son los problemas, que soluciones podemos darles? Creando una escuela  donde nos aprovechemos de toda la diversidad del alumnado, favoreciendo una educación más individualizada para ver cuales son las necesidades, motivaciones e intereses de nuestros alumnos para que así desarrollen su potencial, su talento. Utilizar una comunicación bidireccional tanto de profesor-alumnos como de alumnos- alumnos, ya que de esta forma se favorece la participación de todos, propiciando la cooperación entre todos los participantes en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Respetando los estilos y ritmos de aprendizaje de los alumnos y trabajando por competencias. Evaluando dando más importancia al proceso que al resultado en sí. Creando un ambiente de seguridad y confianza e involucrando al resto de la comunidad educativa. Sin olvidar, que debemos adaptarnos a un entorno y contexto de nuestro alumnado.

Debemos utilizar una metodología constructivista, partiendo de un aprendizaje activo, cooperativo y por descubrimiento, que despierte y fomente el interés, la motivación y la creatividad de los alumnos.
Es cierto que podemos encontrarnos con políticas educativas y centros escolares tradicionales, cerrados a un cambio, presión por parte de las familias que dan más importancia a las materias de lenguaje, matemáticas, ciencias y no a la creatividad e innovación.

Podría parecer una utopía, pero poco a poco empieza hablarse más de esta revolución del sistema educativo, de este cambio, y aunque quede camino por recorrer empezamos a crear la escuela del siglo XXI.